Este es el paso más crítico. Simplemente apretar los tornillos para la fijación no es suficiente. El sistema enciende el chip para mostrar patrones de prueba específicos, mientras que una cámara CCD de alta precisión, ubicada detrás de la lente, captura la imagen proyectada en tiempo real. Basándose en métricas de calidad de imagen (como nitidez, centrado y uniformidad de color), un sistema informático ajusta dinámicamente la posición de los seis grados de libertad (X, Y, Z, inclinación, guiñada y alabeo) de los elementos ópticos (especialmente el chip DMD y la lente) hasta que el rendimiento óptico se optimiza en el punto óptimo. Solo entonces se fijan los componentes de forma permanente.